martes, 22 de agosto de 2017

APUNTES A LA PELÍCULA ENCUENTROS CERCANOS DEL TERCER TIPO DESDE LA UFOLOGÍA





40 Años de Encuentros en la tercera fase. 


TerMaleando parte I: Reinaldo Manso.



La TerMal (Tertulia Malagueña de Ciencia Ficción & Fantástico ) de Agosto de 2017 estuvo dedicada al cuarenta cumpleaños de Encuentros en la Tercera Fase (1977, aunque en España se estreno el 17 de Marzo de 1978) dirigida por Steven Spielberg. Reinaldo Manso contó a los asistentes los hechos más relevantes o destacables de este emblemático film desde la perspectiva de la ufología escéptica. Se fueron desgranando elementos más o menos conocidos para los aficionados a la ciencia ficción y otros completamente desconocidos.

Recuerdo con afectiva nostalgia esta película y a pesar de haberla visto decenas de veces, siempre me evoca el más puro sentido de la maravilla. Quizás fue por mi corta edad, quizás por lo apasionado que era al tema o simplemente porque Spielberg es un genio.

Posteriormente el presidente de la TerMal: José Miguel Martín, comentó otros aspectos destacables de la película desde una perspectiva más cinéfila y centrada en la ciencia ficción. 


La extensión del material que prepararon para las charlas obliga a publicarlo en dos entradas distintas. 



Hoy nos ocupamos de la primera, la que impartió Reinaldo Manso. Próximamente se publicará la segunda, la realizada por José Miguel Martín



Les dejo, espero que disfruten y no olviden vigilar los cielos.


By PacoMan

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APUNTES A LA PELÍCULA ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE DESDE LA UFOLOGÍA



Luis R. González (Agosto 2017)



A) La incorrecta traducción al castellano del título.

El título original, Close Encounters of the Third Kind, hace referencia a una clasificación de avistamientos cercanos de ovnis diseñada por el astrónomo y ufólogo norteamericano J. Allen Hynek, asesor del Proyecto Libro Azul de la USAF. En su libro The UFO Experience (1972) (existe una tardía traducción al castellano en Argentina) Hynek sólo distinguía TRES tipos de encuentros cercanos:


- Encuentros del primer tipo (NO fase) – Avistamiento de un ovni a corta distancia del testigo (menos de 100 metros).

- Encuentros del segundo tipo – El ovni deja huellas materiales en el suelo o algún otro tipo de evidencia (fotos, efectos electromagnéticos, etc.)

- Encuentros del tercer tipo – Son avistados los supuestos tripulantes del ovni.




Poco después, Hynek añadiría uno más:

- Encuentros del cuarto tipo – Las llamadas abducciones, cuando el testigo es conducido contra su voluntad al interior del ovni. 




Un detalle interesante es que Columbia, tras ser apercibida por los abogados de Hynek, compró los derechos del título por 10.000 $, que Hynek invirtió en su propio grupo de investigación ovni, el Centro de Estudios Ufológicos (CUFOS, en inglés).

De hecho, incluso el título original es erróneo, aunque no existiese el término “cuarto tipo” añadido años más tarde por Hynek. Éste hubiera debido ser el correcto, porque al final son retornados todos los que habían sido capturados en los años precedentes, por ejemplo, en el Triángulo de las Bermudas.



B) Los cameos de ufólogos.

Spielberg tuvo el detalle de ofrecer a Hynek un cameo en su película (es el señor mayor con gafas, pipa y perilla de chivo que asiste al descenso de la nave nodriza). El de Hynek es el único cameo real. En los últimos años otro ufólogo de la época, Stanton T. Friedman es citado erróneamente por distintas fuentes de Internet.

       

Por otro lado, el papel de Claude Lacombe (François Truffaut, en su única actuación en una película no dirigida por él) está efectivamente inspirado en un ufólogo real, Jacques Vallée. Tras el estreno de la película, en los círculos ufológicos hubo bastante debate al respecto, al descubrir que los editores americanos de Vallee incluían tal dato de forma rutinaria en sus notas biográficas y publicitarias. Algunos defendieron que, en realidad, se había basado en otro ufólogo francés de prestigio, Claude Poher. Pero finalmente, aunque es cierto que Spielberg no conoció en persona a Vallée hasta que el rodaje no estuvo casi acabado, parece confirmado que sí le sirvió de inspiración.
   

Jacques Vallèe sigue vivo y es el ufólogo más conocido internacionalmente. Informático de profesión, aunque ya retirado, sigue interesado por el fenómeno y recientemente colaboró con otro director de cine, el argentino Alan Stivelman, en su película sobre una abducción “verdadera” ocurrida en la localidad de Venado Tuerto en Septiembre de 1978 y que Valleé incluyó en uno de sus libros. Se titulará: Humano II, el llamado Guaraní.


De izquierda a derecha: J. Allen Hynek y Jacques Vallée

También me gustaría destacar su faceta de escritor de ciencia ficción, con varios títulos a su nombre (los primeros bajo el pseudónimo de Jérôme Sériel), en especial su primera novela, “Le Sub-espace”, que ganó el premio Jules Verne en 1961.


    

Incluso en España, algunos ufólogos también se subieron al carro. Véase este anunció del pre-estreno en Bilbao:



C) El Triángulo de las Bermudas y los ovnis.

La película empieza con la aparición intactos en el desierto de Sonora (Méjico) de los 5 aviones torpederos del “Vuelo 19”, que desapareció al completo durante una misión de entrenamiento realizada en Diciembre de 1945 en las costas de Florida. Pese a algunas noticias falsas en el transcurso de los años, nunca se han hallado los restos de estos aviones. La investigación de la Fuerza Aérea norteamericana determinó que el instructor se confundió y condujo el vuelo demasiado alejado de la costa como para poder volver antes de que se les agotase el combustible.



Otra escena impactante es el hallazgo de un barco en las arenas del desierto de Gobi. Se trataría del “SS Cotopaxi”, un carguero estadounidense que desapareció sin dejar rastro durante un viaje en Diciembre de 1925 desde Charleston a La Habana. Sin embargo, lo que los “himbestigadores del misterio” nunca cuentan es que su último mensaje fue precisamente un S.O.S. asegurando que debido a una tormenta, el barco se había inundado y empezaba a tumbarse.



  
Aunque el primer autor en mencionar estas desapariciones misteriosas no habló de alienígenas, sus seguidores pronto lo hicieron, en especial el famoso heredero de las academias de idiomas Charles Berlitz quién, tras venderlas, se dedicó entre otras cosas a escribir libros. 

Charles Berlitz
Su mayor éxito en 1974 fue precisamente el que catapultó a los medios la idea de “El Triángulo de las Bermudas”. Años después, este mismo autor sería el responsable de poner de nuevo en el candelero, historias como “El experimento Filadelfia “ y el platillo estrellado en Roswell.




D) Los ovnis y Steven Spielberg.

Esta película es, esencialmente, una revisión adulta de su primera película, Firelight. Filmada con un presupuesto de apenas 500 $, sería estrenada el 24 de marzo de 1964 en un cine de su Arizona natal y nunca jamás exhibida de nuevo.  Años después, Spielberg prestó dos de las bobinas maestras a una productora que quebró, extraviando el material para siempre. Lo que puede verse en YouTube es sólo una pequeña parte.

El argumento giraba en torno a un grupo de científicos que avistan luces extrañas en el cielo, justo antes de toda una sucesión de desapariciones extrañas de objetos, animales y personas. Aunque sea un spoiler, contaré el final. Tres extraterrestres (representados por meras sombras) aparecen y revelan sus planes para secuestrar a todo un pueblo con destino a un zoológico en su planeta natal.

Según confesión propia en alguna entrevista, Spielberg se inspiró para ella en un avistamiento ovni que tuvieron sus compañeros Boy Scouts durante una excursión a la que él no pudo asistir. Años después, la lectura del libro de Hynek sirvió como catalizador para escribir un primer borrador, titulado “Watch the Skies / Mirando a los cielos” (en alusión a la célebre frase final de la película La cosa de otro mundo).  La historia inicial giraba en torno a un científico que destapaba la conspiración gubernamental para ocultar la verdad sobre los ovnis, pero Spielberg prefirió dedicarse a Tiburón.

A principios de 1974, un guionista profesional (Paul Schrader) re-elaboró el material poniéndole un nuevo título (“Kingdom Come” / “La Venida del Reino de Dios”) que describía a los ovnis como proyecciones psíquicas de una memoria racial y donde el viaje espiritual del protagonista terminaba cuando entraba en la nave nodriza y dejaba nuestro planeta. Pero Spielberg no quedó satisfecho y acabó escribiendo él mismo la versión final.

Con posterioridad, Spielberg ha dirigido bastantes otros trabajos con connotaciones ufológicas:

  + 1941 (1979), basada muy libremente en un famoso incidente real ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la artillería antiaérea de Los Ángeles llevada por el pánico a un nuevo ataque japonés, disparó centenares de obuses contra un globo meteorológico.




     
  + E.T. el extraterrestre (1982), habría para otro largo artículo.





  + En los límites de la realidad (1983), donde el último episodio rememora a los gremlins de leyenda que durante la Segunda Guerra Mundial se dijo que se dedicaban a provocar fallos en los aviones aliados.
     


  + A.I. Inteligencia Artificial (2001), cuando en el futuro lejano, robots con aspecto de humanoides alienígenas 



son capaces de clonar personas, capacidad de la que también han hablado algunos abducidos.

      

  + La Guerra de los Mundos (2005), remake de la película original de Byron Haskin de 1953 y de la novela de H.G. Wells. Como curiosidad, mencionar el detalle de que, en




esta ocasión los trípodes no llegaron en naves u obuses, sino que ya estaban enterrados bajo la superficie terrestre desde vete tú a saber cuándo…, lo que nos retrotrae a las ideas racistas de von Däniken y sus famosos “Astronautas en la Antigüedad”. 

     

  + Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008), mezclando el tópico del comunismo malévolo con la mitología extraterrestre y los llamados “astronautas en la Antigüedad”, con esa escena final de un ovni emergiendo de las ruinas de un antiguo templo maya.

   
           
  
    + Sin olvidar, la serie televisiva para el canal Sci-Fi, Taken (2002), una verdadera saga familiar ufológica que también daría para escribir largo y tendido.

   
De izquierda a derecha: Cartel de la serie de TV Taken. La portada del libro del mimsmo nombre escrito por la investigadora del fenómeno ovni Karla Turner , (1949-1996)
 

Sin embargo, para el trigésimo aniversario, el propio Spielberg reconocía: “En los 70, yo era un verdadero devoto de los ovnis… En la actualidad, soy un poco más escéptico”. Su principal motivo (como ya había mencionado en la película): la ausencia de imágenes incontrovertibles pese a la universalidad de las video-cámaras (entonces) y los teléfonos móviles (en la actualidad).

Fotograma de Taken (2002)


E) ¿OVNIs o platillos volantes?

Para una película que se dice asesorada por ufólogos expertos, los ovnis mostrados resultan demasiado espectaculares. Pocos testigos reales habían descrito tal profusión de luces multicolores y lo habitual era ceñirse a formas básicas y estilizadas (discos, esferas, etc.) sin esa exuberancia de antenas y demás protuberancias. Solo alguna escasa fotografía, como esta anónima dejada en el parabrisas de un ufólogo francés en 1974 sin más datos (izquierda), muestra un colorido similar. Por otro lado, la idea de naves gigantescas desplazándose lentamente hasta tapar el cielo recuerda el inicio de otra película estrenada pocos meses antes, Star Wars, y causó un gran impacto en los espectadores. Tanto, que pocos años más tarde comenzaron a proliferar testimonios de naves triangulares maniobrando de forma similar. El autor de una famosa foto tomada durante la oleada ovni sobre Bélgica de 1990 (derecha) reveló años después que la había falsificado.

 
  

Spielberg, juega con nuestras expectativas durante toda la película. En la escena inicial, tras sorprendernos con la súbita aparición de la luz en la pantalla, podemos ver dos luces que se mueven contra el fondo amarillento. La primera reacción es ¡ooooh!, ¡platillos!... Pero ¡no! Se trata de los faros de un todo terreno. Más tarde, en la escena del paso a nivel, las luces que aparecen en el retrovisor de la camioneta de Neary vuelven a engañarnos, se trata otra vez de meros faros. La primera vez. Los siguientes dan también la impresión de ser unos simples faros, y aunque sospechamos que podrían pertenecer a un ovni, nos quedamos en suspense hasta que vemos como empiezan a elevarse. Luego volverán a repetirse las sorpresas, cuando la brillante luz que algunos creyentes ven acercarse boquiabiertos resulta ser un helicóptero.

Por otro lado, justo al comienzo del espectáculo aéreo final, los diversos puntos de luces (ovnis) que deambulan por el cielo comienzan como si fueran la constelación de la Osa Mayor, antes de dispersarse en todas direcciones. Desconozco si Spielberg conocía este dato, pero existen un par de casos donde los testigos describen exactamente lo mismo.


George Adamski en TV
Existe otra curiosa alusión al contactismo clásico, como el de George Adamski, quien a mediados de los 50 dijo haberse encontrado y viajado con venusianos, saturnianos y otros alienígenas venidos de los distintos planetas de nuestro sistema solar.  Cuando la gigantesca Nave Nodriza acaba de aterrizar y uno de los técnicos al teclado le comenta a un compañero: "Si todo está listo aquí, en la cara oscura de la luna, toca los cinco tonos". Se está refiriendo al nombre en clave de la base secreta, ya mencionado antes en la película de forma quizá más fácil de pasar por alto, cuando un General decide el empleo de gas soporífero sobre los elegidos, "Llame a la cara oscura de la luna y dígales que vamos a gasearlos". Pues bien, Adamski, dijo haber visitado la cara oculta de la Luna y encontrarla convertida en un vergel.



  (Julio 1947)    


F) Los alienígenas de Encuentros en la tercera fase.

Debe aclararse que, pese a la asesoría de ufólogos como Hynek y Alan Hendry, el director nunca facilitó a sus técnicos de efectos especiales instrucciones precisas sobre su aspecto, más allá de pedirles que fuesen de baja estatura y grandes cabezas, pero sin mostrarles siquiera alguna ilustración ufológica de los mismos. Spielberg fue escogiendo detalles entre las distintas propuestas hasta alcanzar la versión definitiva.

En la realidad por aquella época no se conocían ejemplos de tripulaciones alienígenas mixtas; cada testigo describía el mismo tipo de seres a bordo, pero sin mucha semejanza con los descritos en otros casos. Por el contrario, en la película, Spielberg nos muestra tres tipos distintos de extraterrestres:

 + El primero en aparecer fue conocido como “Papaíto piernas largas” (en alusión a una famosa película de Fred Astaire) y tiene un aspecto casi arácnido, con cuatro larguísimas extremidades, aunque luego adopta una postura erguida más tradicional. Se trataba de una marioneta diseñada y manejada por el especialista Bob Baker. No existían precedentes sobre seres insectoides en la literatura ufológica. Solo años más tarde, el conocido autor Whitley Strieber describió como durante una de sus abducciones fue examinado por un ser parecido a una gigantesca mantis religiosa. A partir de entonces, se generalizaron.
    


+ Los pequeños alienígenas con cabezas grandes, panzudos y sin caracteres sexuales evidentes. Fueron interpretados por niñas entre 8 y 12 años de la localidad donde se filmaron las escenas. Spielberg las prefirió a los niños porque se movían más gráciles. Es cierto que la idea de los alienígenas enanos y cabezudos es antigua y se menciona casi desde los primeros relatos fantasiosos de los años 50 sobre platillos estrellados, mi colega y sin embargo amigo Martin Kottmeyer ha demostrado que tal idea nació en un artículo de H.G. Wells a finales del siglo XIX sobre la evolución y el hombre del futuro. Sin embargo, al trabajar con actores humanos, Spielberg cometió un “fallo”. Todos los ufólogos ya sabíamos que los alienígenas sólo tienen tres o cuatro dedos, nunca cinco.

 
         

+ Y el último, y de hecho el más importante, “Puck”, el alienígena animatrónico que se comunica con Lacombe mediante gestos. Su creador fue el artista italiano Carlo Rambaldi. Spielberg no le facilitó ningún diseño, pero sí varias sugerencias, como la de que deseaba una sonrisa que recordase al anciano lama de Horizontes Perdidos y que tuviese una cierta semblanza con el niño que interpretaría a Barry en la película. Rambaldi incorporó sus propias ideas sobre el aspecto que debería tener un ser diez o veinte mil años más avanzado que nosotros. Su diseño modificó los sucesivos informes sobre alienígenas pequeños y de grandes cabezas en, al menos, dos rasgos demostrables: (1) Hasta ese momento, no existían los alienígenas con cuellos largos y finos, incapaces de soportar esos cabezones (como sí reconoció el autor de esta ilustración italiana de 1938 con sus curiosas muletas cefálicas). El propio Hynek los describía como carentes de cuello. Después, se hicieron bastante comunes; (2) Antes de la película, los ojos alienígenas mostraban una disposición similar a la humana: pupila, iris, y blanco de los ojos (de hecho, así ocurre con los alienígenas interpretados por las niñas). Tras la película, se volvieron totalmente negros. Y tendieron a describirse como mayores y más inclinados que antes. 
   


G) Elementos no ufológicos… hasta entonces.

Aparte de ese cambio crucial en el aspecto alienígena, en la película se describen diversos elementos dramáticos nunca descritos por los testigos reales con anterioridad. 

Por ejemplo, durante la abducción de Barry (Cary Guffey) asistimos a una terrorífica escena donde unos tornillos se desenroscan por sí solos. La idea es muy similar a la utilizada en la película de Haskin de 1953 ya mencionada, pero nunca ha aparecido nada similar en los testimonios analizados por la Ufología. 

Lo mismo sucede con todos esos juguetes que se ponen en marcha por sí solos. En Ufología, ya casi desde sus inicios, se hablaba de los llamados “efectos EM o electromagnéticos” capaces sobre todo de parar motores o causar apagones. La idea ya había sido predicha en los pulps de los años 30 con sus rayos de todo tipo y nunca ha gozado de una explicación científica plausible (sigue siendo imposible hoy en día). Pero, aunque en ocasiones los testigos aseguraban que los motores (o alguna lámpara) habían vuelto a ponerse en marcha (o encenderse) solos tras la partida del ovni, nadie ha descrito lo de los juguetes… Ni tampoco, ya puestos, casas enteras temblando y vibrando en las cercanías de un ovni aterrizado.



Tampoco habían sido descritos todos esos maravillosos efectos meteorológicos, con frentes nubosos que se desenvuelven a velocidades endiabladas para acabar dejando salir a los ovnis que se ocultaban en su interior. Lo más parecido que he podido encontrar es el incidente del aeropuerto de O’Hare en Chicago. El 7 de noviembre de 2006 algunos testigos describieron un disco, visible durante unos cinco minutos a plena luz del día y que, de repente, atravesó el cielo encapotado a gran velocidad, dejando tras de sí un agujero en las nubes. El incidente sigue inexplicado, salvo por algún extraño fenómeno atmosférico sin precedentes.

Otro elemento exagerado son las quemaduras sufridas por los testigos. Lo cierto es que ese tipo de efectos fisiológicos perdurables y verificables son casi inexistentes en Ufología. Sólo existe un par que hayan alcanzado cierta verosimilitud, en particular las quemaduras sufridas por un canadiense en Mayo de 1967, aunque algunos escépticos consideran que fueron autoinflingidas. ¡Vaya usted a saber!
    


Un último apunte. En la película (al menos en su versión inglesa) se habla de “implantados”, para referirse a aquellas personas que habían tenido visiones “implantadas” de la Torre del Diablo y se habían visto atraídas hacia el lugar. En Ufología, los “implantes” comenzaron a proliferar al ponerse de moda las abducciones, como un “algo” tecnológico implantado a sus víctimas por los extraterrestres para poder localizarlas o monitorizarlas. De hecho, hubo incluso un médico que se hizo famoso extrayendo tales implantes de los cuerpos de algunos abducidos y se dedicaba a pasearse por los distintos congresos ufológicos con un maletín lleno de ellos. Ningún análisis serio ha demostrado la menor validez a sus hallazgos.


H) “Proyecto Mayflower” vs. “Proyecto SERPO”.

Claude Lacombe dirige en la película un denominado “Proyecto Mayflower”, auspiciado por las Naciones Unidas. Su bandera es blanca con un triángulo negro central. Se trataría de un proyecto secreto, basada en parte en las sugerencias al respecto de Hynek en sus libros para una internacionalización de las investigaciones ufológicas. Pero en un salto cualitativo muy peliculero, ha estado entrenando a una serie de voluntarios para que, tras el contacto inicial, viajen con los extraterrestres a su planeta de origen.  

Una vez más, la idea acabo permeando el mundillo ufológico y en 2006 se hizo viral en Internet el llamado “proyecto SERPO”. Una historia tan fascinante como carente de pruebas. Según la misma, Serpo sería un planeta del sistema Reticuli, a unos 30 años-luz de la Tierra. Los platillos volantes provienen de allí, y en el estrellado en Roswell hubo un superviviente que permitió desarrollar la tecnología necesaria para enviar en 1965 a una docena de astronautas militares norteamericanos a dicho planeta en una misión de diez años. Algunos de ellos murieron, y para los ocho restantes (siete hombres y una mujer) la misión fue ampliada y no volvieron a la Tierra hasta 1978. Oportunamente, todos ellos habrían fallecido para cuando la historia salió a la luz.
       



I) Otros detalles curiosos.

Resulta ridículo pero muy revelador ese inocente comentario de uno de los presentes al descubrir que los abducidos no habían envejecido pese al tiempo transcurrido: “Einstein probablemente fuera uno de ellos”.

Tras Encuentros, Cary Guffey aparecería junto al recientemente fallecido Budd Spencer en dos comedias familiares, El sheriff y el pequeño extraterrestre (1979), y su secuela, El supersheriff (1980). En ambas, interpretó el papel de un alienígena humanoide llamado H7-25.

      


Steven Spielberg sacó la idea de utilizar la Torre del Diablo (por cierto, el primer Monumento Nacional estadounidense, establecido por el presidente Theodore Roosevelt en 1906 y conmemorado en un sello de 1956) por su aparición en Pasión de los fuertes / My darling Clementine (1946).



Para terminar, existe una conexión ufofilatélica (una de mis aficiones) de la película. Fue estrenada pocos días antes de la famosa intervención del primer ministro de la pequeña isla caribeña de Granada, Sir Eric Gairy, ante las Naciones Unidas para pedir precisamente la creación de un proyecto como el descrito en la misma. 


El propio primer ministro acudió al estreno en una sala neoyorkina. Desgraciadamente, su propuesta no encontró eco y pocos meses después (¿casualidad?) fue derrocado en aquella peculiar invasión de la isla realizada por el ejército de los Estados Unidos en una actuación sin precedentes y con una justificación bastante absurda.
       

   
Los conspiranoicos señalan un detalle de esta hojita bloque emitida pocos meses antes de la destitución de Gairy manu militari. En la misma puede verse, un ovni sobrevolando Manhattan, lo que claramente predice la más famosa abducción que vieron los tiempos, la de Linda Napolitano (pseudónimo) el 30 de noviembre de 1989 junto al puente de Brooklyn, cuando fue secuestrada por los extraterrestres, junto con el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuellar y dos de sus guardaespaldas. Naturalmente, Cuellar lo ha negado siempre. O quizá, la hojita simplemente predecía una historieta de Yolanda (personaje creado por Joan Nebot) publicada en 1982 (Super Mortadelo #123). 






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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po






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Luis R(einaldo) González Manso (Asturias 1958). Reside en Málaga desde mediados de los años sesenta del pasado siglo y más allá de su formación académica como economista que le da de comer, desde muy joven se interesó por lo paranormal, especialmente el desquiciado mundillo de la Ufología. Desde sus primeras colaboraciones en revistas especializadas como STENDEK y luego CUADERNOS DE UFOLOGÍA siempre destacó por su enfoque metódico y escéptico. Aparte de sus colaboraciones en libros como Diccionario Temático de Ufología (Fundación Anomalía, 1997) y Vida en el Universo – Del mito a la ciencia (Fundación Anomalía, 2008), en 2008 publicó su único ensayo hasta el momento, Las abducciones ¡vaya timo! (Laetoli). En 2015 apareció su primera novela, UMMO – Historia de una obsesión, bajo el transparente seudónimo de Reinaldo Manso, que utiliza en sus trabajos de ficción.



 En la actualidad tiene una columna sobre filatelia y ovnis en la revista EL ESCÉPTICO, otra sobre ucronías en DESCUBRIR LA HISTORIA, y se dedica  a montar exposiciones combinando sus tres grandes pasiones: la ciencia ficción (donde encuadra a la ufología), la filatelia, y los dinosaurios. Entre sus proyectos está una colección de ucronías centradas en distintos momentos de la historia de España y algún pastiche sherlockiano.


Coleccionista de la obra de Isaac Asimov, al que reconoce como uno de sus padres intelectuales, aún  no ha podido conseguir su sueño de poseer la bibliografía completa de este prolífico autor, aunque no desespera en conseguirlo.